viernes, 20 de septiembre de 2013

UN PROBLEMA DE LÓGICA


Todos los días nos enfrentamos a información, problemas o afirmaciones que ponen a prueba nuestra credulidad. Es común escuchar cosas que no tienen sentido para nosotros y de las que dudamos o, por el contrario, que tras un instante de introspección podemos decir que las creemos ciertas pues nos parece “lógico”. ¿Cuántas veces hemos dicho eso para referirnos a cosas que creemos verdad o no? “Me parece lógico”. “No es lógico”. No es ni siquiera algo muy consciente o que requiera una investigación exhaustiva, sino que simplemente confiamos en nuestra capacidad deductiva para encontrar la verdad de una u otra afirmación.

El problema es que muchas veces lo que resulta lógico para nosotros no es, necesariamente, la verdad.

Aclaro de una vez que no pretendo- ni quiero- hablar de la “lógica” como disciplina filosófica (aunque habrá veces en que tengamos que cruzar un poco el tema), sino de aquella que se da por llamar “lógica natural”, “sentido común” o “capacidad deductiva”.

Imaginemos por un momento: Son los inicios de nuestra especie. Nuestro cerebro se adapta y crece para comenzar a formular ideas y preguntas abstractas. En este mundo, el día- lleno de sol, calor y luz- resulta un mundo tranquilizador, mientras que la noche- oscura, fría, llena de terrores- significa la muerte en muchos sentidos para esos primeros humanos. Sin embargo, en base a la observación y la repetición del fenómeno, deducimos que hay dos figuras que llenan el cielo durante esos momentos. Como para entonces nuestra capacidad de abstracción es poca, tenemos que creer que todo lo que nos rodea responde a nuestros mismos deseos, intereses y características. Por tanto, llegamos a la conclusión de que el sol sale durante el día y hace que éste sea agradable, mientras que, cuando el sol se cansa, la luna cuida la noche y trae el frío y la oscuridad. Estas respuestas pueden tener sentido de acuerdo al ambiente que planteamos, pero no las hace ciertas. ¿Por qué?

Espero disculpen que haya recurrido a un ejemplo tan exagerado, pero creo que es necesario ponerlo así para entender el peligro de depender sólo de la lógica para fundamentar nuestras aseveraciones.
           
La lógica, como herramienta cognitiva, está supeditada al conocimiento verídico que poseemos. Mientras más conocimiento poseemos, más fácil será para la lógica ayudarnos a encontrar la verdad. Es así que la lógica sigue siendo una pieza base en el método científico, pero por sí misma es sólo una herramienta retórica que está influenciada por nuestros prejuicios, percepciones y bagaje cultural. Es así que depender sólo de la lógica no es la mejor opción para hacerse de un criterio.

Quiero puntualizar que hablo de conocimiento, y por verídico hablo de científico, y no de información. Hoy en día pulula cualquier cantidad de datos, dentro y fuera de internet, manipulados, inexactos y llanamente mentirosos que sólo estorban al momento de tratar de hacerse de opiniones claras y cercanas a la verdad. Por todos lados hay gente que se beneficia de introducir miedo en las personas, de confundir la información y que se preocupan más en obtener beneficios inmediatos que en aquello que es cierto, por lo que debemos siempre estar alertas de lo que asumimos como verdad.

Aunque sé que los argumentos anecdóticos no son prueba de nada, quiero compartirles un ejemplo: En los últimos 12 años se ha escrito una cantidad absurda de información sobre el golpe terrorista del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York. Una rápida búsqueda en Google llevará a una infinidad de páginas que van desde las más delirantes conspiraciones a las páginas con información fidedigna del tema. Cuando se dio el ataque yo era de los que pensaban que todo había sido un complot armado desde la Casa Blanca para justificar un ataque a medio oriente. La información y los datos que lograba conseguir parecían confirmar lo que yo creía. A esto se le llama “sesgo cognitivo”, que quiere decir que sólo buscarás y tomarás en cuenta aquellos datos que corroboren la opinión que tú ya te formaste. Sin embargo, cuando se investiga a fondo, se puede encontrar la información correcta y la que señala la verdad sobre lo que sucedió ese día. Si escuchas a todos los que apoyan la versión de los hechos, difunden las mismas mentiras y no se toman el tiempo de corroborar, mientras que los dictámenes de ingenieros, arquitectos, bomberos y expertos al respecto son sencillamente señalados como “información comprada” o “mentiras mediáticas”. La verdad es que la ciencia no miente y todos los datos de lo que pasó ese día soportan el hecho de un ataque terrorista por fundamentalistas islámicos. Lo que pasó después, ya puede ser cuestionable de acuerdo a la moral y a la historia. Pero todavía hoy me cuesta creer lo que acabo de escribir. Hay una parte de mí que está segura de mi primera impresión y que sigue buscando ese sesgo informativo y las pruebas, datos, investigaciones y hechos científicos no tienen sentido para mí. No me parece lógico que no haya un sistema de defensa, que no hayan visto venir los aviones, que uno de ellos haya sido derribado por sus pasajeros, que las torres se colapsaran como lo hicieron, que haya alguien que pueda pensar ese tipo de plan si no es para enriquecerse, etc. La lógica- MI lógica- me dice que hay algo escondido, pero mientras más enfrentas esa hipótesis con los datos, más falsa resulta… y aun así…

Esto lo expongo para que sepamos que a veces hay que ir, incluso, contra nuestra propia lógica. La ciencia nos enseña que, lo primero que hay que hacer para sustentar una teoría, es ponerla en duda. Lo mismo debemos hacer con nuestras ideas, nuestros prejuicios y nuestras presuposiciones más profundas. Confiar sólo en nuestra lógica es caminar sin mapa, siguiendo un camino que no sabemos en realidad a donde va, pero que preferimos seguir porque es donde estamos parados. Hay que leer, pero hay que saber qué y cómo leer, cómo preguntar y cómo verificar las fuentes. No se trata de que todos seamos científicos o especialistas, sino de saber cuáles son las fuentes confiables que publican información confiable. Una de las ventajas de la ciencia es que, para ser considerada ciencia seria, ésta debe confirmar sus datos por pares, es decir; otros científicos independientes tienen que llegar a los mismos resultados siguiendo el mismo procedimiento. Cuando esto sucede, entonces se publica y se confirma.

El conocimiento real no es sólo almacenar una serie de datos diversos, con fuentes indiscriminadas y sin filtrar la información. Para poder tener un proceso lógico sano y correcto, debemos comenzar por filtrar la información, aprender a leer para entender correctamente y confirmar la información que creemos poseer. Sólo entonces el conocimiento que poseemos nos podrá guiar a respuestas lógicas cercanas a la verdad.

¿Por qué hago este escrito? Porque cada día más me encuentro con gente que cree aquello que es conveniente, pone su vida en manos de charlatanes, predica ideas y pseudociencias sólo porque les parecen “lógicas” sus deducciones. Porque es peligroso confiar en nuestra lógica y no en el conocimiento y me asusta que lleguemos a un punto donde todo lo que hemos logrado como cultura, como especie, se pierda. La lógica es una herramienta pero no es, ni debe ser, la única que usemos para hacernos de un criterio, para opinar o actuar.

Para variar… démosle una oportunidad a la razón. ¿Qué dicen?

Suerte y hasta pronto.

Francisco Espinosa.