lunes, 18 de enero de 2010

LA DESESPERANTE ESPERA ESPERANZADA.


El paradigma aristotélico nos plantea que toda historia está formada de tres partes y dos puntos de inflexión: El relato inicia, planteando protagonistas y su status quo. Algo pasa que altera dicho status y provoca que el protagonista quiera recuperarlo. Se desarrolla la trama- segunda parte formal en el esquema- con todos los impedimentos y pequeños, o grandes, enfrentamientos en que el protagonista busca salir bien librado y conseguir su objetivo, peleando una y otra y otra y otra vez en un inacabable desfile de fuerzas opositoras hasta que, en el segundo punto argumental, algo de suficiente magnitud vuelve a ocurrir que cambia por completo el conflicto y deja claro que ese añorado estado de paz y estabilidad que se tenía al principio es imposible de recuperar, lo que obliga al protagonista a que, en el desenlace, clímax o resolución- que son los nombres mayormente otorgados a la tercera parte del diagrama aristotélico-, haga una acción definitiva para liquidar todos los conflictos y el relato termine. Si el trabajo cumple su cometido, para este momento tanto audiencia como protagonista han logrado una conexión tal que el final alcanza niveles catárticos para todos, no siempre agradables o felices, pero emocionalmente fuertes y que dan la sensación de tarea cumplida, de obra terminada, de poder cerrar el libro, salir del cine, teatro o cambiar de canal y poder dedicarse a otra historia.

Al menos, esa es la teoría.*

Como narrador he dedicado mi vida a ese esquema, analizarlo, desmenuzarlo, comprenderlo. Es un método que funciona y todo escritor que se precie será lo primero que recomiende seguir. Por milenios ha sido la forma en que la narrativa está construida y seguirá construyéndose, con todos los cambios y avances que se pueda tener. Así pensamos. Así contamos. Así recordamos… pero no vivimos así.

La parte que La Poética no dice (quizá porque no era el lugar y buena parte de estas cuestiones están exploradas en otras obras, tanto del mismo Aristóteles como de otros tantos filósofos y pensadores a lo largo de la historia) es que la existencia humana es un largo, larguísimo segundo acto. De pronto hay cosas que alteran la comodidad en que vivimos, por un tiempo buscamos, peleamos y pareciese que estamos a punto de alcanzar esa catarsis prometida, pero nunca llega, terminando sólo con unos cuantos inicios y más segundos actos, pegados unos detrás de otros, en sucesión constante y sin final a la vista. Vivimos, respiramos, avanzamos sin detenernos, esperando eternamente esa prometida liberación y pasar a nuestra siguiente historia.

¿Y el final? Sólo queda esperar por él.

Yo he pasado mi vida esperando, viviendo historia tras historia como Ulises en su travesía, como Dante en su descenso, como el hidalgo Alonso, quizá sin tan nobles intenciones, pero aferrándome con la misma desesperación a la locura y las crines de Rocinante. Y el prometido desenlace nunca llega.

A veces cansa este pesado andar de antagonista a antagonista, de conflicto en conflicto, de duda en duda sin resoluciones ni epifanías.

Necesito una catarsis. Quiero un remate. Espero el desenlace.

No me enorgullece decir que hay noches, algunas más que otras, en que pienso poner yo mismo ese punto final, acabar de tajo con este interminable segundo acto y la agotadora espera de una conclusión satisfactoria, aunque no sea un final feliz. Pero soy un narrador; siempre llego a las últimas consecuencias de toda historia, por mala que resulte, así sea para criticarla. Y así veo ya mis días; un innecesario segundo acto alargado hasta el absurdo sin nada más que aguardar el clímax… o los créditos finales, sin resolución alguna.

Mientras… yo seguiré esperan(za)do.

Suerte y hasta pronto.

Francisco Espinosa.

*Hay muchas otras opiniones y posturas en cuanto a la estructura de una historia, así como anti-clímax, negaciones de la catarsis y muchas otras opciones que narradores con muchas ansias, pero en su mayoría poco oficio, quieren imponer. Busquen en la Wikipedia y verán que incluso hay quien se opone vehemente, aunque absurdamente, a los postulados aristotélicos.

2 comentarios:

Lusuru dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Blackpaco dijo...

Saludos:

Efectivamente escribí algunos artículos, e incluso dirigí cuatro números, para DibujArte. Me alegro que algunos de mis sinsentidos te hayan servido de algo. Por otra parte te comento que sí, he fungido y me divierte hacerla de editor. Cabe aclarar que en español "editor" se utlizia más para describir a quien publica, a quien pone dinero y material y contactos para que un producto impreso exista. Yo edito en el sentido de supervisar, corregir, mover, acomodar, etc. Lo he hecho y me gusta mucho, aunque no tengo la experiencia que me gustaría.

Espero saber de ti y de tu proyecto y saber que llegan a buen puerto.

Lamento, por cierto, la tardanza en responderte.

Suerte.

Francisco.